¿Ser digital o digitalizarse?

¿Ser digital o digitalizarse?

Desde hace más de cinco años se utiliza el término industria 4.0 para referirse a todas aquellas tecnologías dirigidas a la automatización y digitalización de las fábricas con el objetivo de diseñar y desarrollar una empresa inteligente. La fábrica del futuro.

Por muy prometedora que suena su definición, la realidad es que los resultados obtenidos hasta la fecha han sido desalentadores.

Una de las razones que explican la falta de resultados es la propia formulación del proyecto. Einstein decía que si le hubieran dado una hora para resolver un problema de cuya solución dependiera su vida, habría dedicado los primeros cincuenta y cinco minutos a enunciarlo correctamente.

Con la experiencia que ya tenemos en este momento, es evidente que en el caso de la industria 4.0 muchas organizaciones han empezado un proceso de digitalización o automatización con el objetivo de convertirse en una organización digital sin saber su significado ni el trabajo que conlleva todo este cambio para su negocio.

En muchos casos, podemos asegurar que se han iniciado proyectos sin entender siquiera la diferencia que existe entre digitalizar y ser digital.

La automatización de las empresas

La digitalización es un proceso a través del cual, las compañías transforman sus sistemas de trabajo con la finalidad que todo aquello que habitualmente se realizaba con medios manuales, se desarrolle de forma automática a través de la tecnología. El origen de este proceso tuvo lugar durante la década de los ochenta y se ha extendido a todas las áreas de las empress, desde los talleres industriales hasta los departamentos de gestión de negocio.

A pesar de que esta transformación se está llevando a cabo desde hace más de treinta años, en estos momentos, todavía podemos encontrar un buen número compañías inmersas en este proceso de automatización intentando aventajar a sus competidores en esta carrera interminable hacia la reducción de costes aplicando una hoja de ruta plenamente estructurada.

Al mismo tiempo, en paralelo a estos casos de automatización progresiva y sistematizada, cada vez se dan más ejemplos de organizaciones que se embarcan en ambiciosos proyectos tecnológicos con la esperanza que un proceso de digitalización las ayude a convertirse en organizaciones exponenciales (aquellas cuyos resultados se multiplican por diez en un periodo extremadamente corto) o simplemente que las acerque a la nueva industria 4.0.

Accede a la reproducción del webinar reflexiones sobre la industria 4.0

La empresa digital

En el mundo actual, todos estos proyectos de digitalización, conviven con una nueva realidad a la que debemos enfrentarnos: la organización digital. Aunque la raíz de ambos términos es la misma, no deberíamos confundir la digitalización con la organización digital.

Digitalizar equivale a transformar el medio mediante el cual se realiza una operación, pasando inicialmente de una actividad ejecutada de forma manual a su ejecución de manera automática o informatizada. En este proceso de automatización, la esencia del proceso y el valor aportado por la actividad no se modifica y solo cambia la forma de ejecución.

La digitalización o automatización de procesos constituye una prioridad para muchas compañías que necesitan competir en un mercado cada vez más exigente. Un mercado que exige la aplicación de manera continuada de reducciones de coste sobre los mismos productos.

Para muchas compañías, la posibilidad de mantenerse vivas depende de su capacidad de reducción de costes por la vía de  la robotización de sus procesos. Por ello, podemos definir la digitalización como un proyecto de automatización de procesos que parte de un análisis interno de la organización y que tiene como objetivo la reducción de las pérdidas y el aumento de la eficiencia.

En cambio, la organización digital plantea un nuevo reto que consiste en repensar el propósito del negocio considerando toda la revolución tecnológica actual con el objetivo central de aportar valor de una manera diferente al cliente. La organización digital es el resultado de mirar hacia el exterior. Es la consecuencia lógica de entender al cliente en todas sus dimensiones y sus necesidades. En lugar de una búsqueda de la eficiencia, la empresa digital persigue una innovación centrada en el valor añadido.

Digitalización y valor añadido

Como conclusión, resulta lógico pensar que un proceso de digitalización se lleva a cabo analizando y optimizandocada uno de los procesos de la organización. Tratándose de una actuación que pone el foco en la tecnología con el objetivo de digitalizar cada uno de los procesos de la compañía.

Digitalizar es un verbo que describe una acción muy concreta. En cambio, cuando hablamos de una organización digital el foco se concentra en el cliente y en la capacidad de aportar valor. Para estas organizaciones la palabra digital es solo el adjetivo que describe y califica la forma de ser la empresa.
De esta definición se desprende que el motor de esta evolución empresarial no se centra en un aspecto tecnológico. La tecnología es solo un factor que habilita la propuesta de valor. Por ejemplo, Uber o Airbnb son organizaciones digitales porque utilizan la tecnología para modificar la percepción de valor por parte del cliente, no porque tengan sus procesos más o menos automatizados.

Esta evolución requiere de un enfoque estratégico por el cual debe apostar la dirección de la compañía como resultado de una reflexión profunda respecto a la propuesta de valor que desea ofrecer al cliente. Es la dirección quien debe participar en esta definición de la propuesta de valor. El acto de pensar no se puede delegar. Estas decisiones de calado estratégico no pueden depender de los servicios de informática ni del personal de marketing o de investigación de la compañía.

Sin embargo, a pesar de que son muchas las compañías conscientes de la necesidad de crear los foros adecuados para debatir sobre esta propuesta de valor, no son tantas las organizaciones que lo llevan a la práctica. Un estudio realizado en empresas americanas por la prestigiosa MITSloan Management Review revela que el 78% de las personas encuestadas consideran que la digitalización será crucial para el futuro de sus organizaciones en el corto plazo. Este mismo estudio muestra también que en aquellas compañías en las cuales se ha comunicado por parte de la dirección su visión digital, el 93% de los colaboradores comparte esta visión y considera que es positiva para la compañía. Sorprendentemente, este mismo trabajo revela que solo un escaso 36% de los CEO’s ha compartido esta visión con su equipo.

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Por |2018-09-13T13:43:00+00:00 4, septiembre 2018|

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