¿Nos olvidamos (un poco) de los productos?

Palomitas de Maíz

Es habitual que cuando acometemos un nuevo proyecto con nuestros clientes, el producto o servicio que brindan (el qué), sea el foco de atención en la mayoría de compañías, dejando un tanto de lado el proceso que siempre acompaña a aquello que fabricamos y/o vendemos (el cómo).

Producto y Proceso

No voy a ser yo quien le reste importancia a los productos o servicios, que es lo que al final comercializamos, pero si que me gustaría que se considerase preferentemente el binomio “producto / proceso”. Con toda seguridad, nos ayudaría a mejorar el rendimiento de nuestras empresas.

A veces me da la sensación que los “árboles” (productos o servicios), no nos dejan ver el “bosque” donde habitamos (el gemba con sus procesos asociados).

A los consultores se nos hacen (casi) constantemente unas preguntas (típicas y tópicas, como éstas): “¿habéis trabajado en una empresa como la nuestra? ¿tenéis experiencia en este tipo de producto?”. Ya fuer de ser sinceros, es obvio que nuestro conocimiento de sectores, empresas y productos, a pesar de ser amplio, es limitado en comparación con todos los que existen en el Mundo.

Pongamos un ejemplo que todos conocemos bien: “nos vamos al cine”, una empresa de servicios donde podemos evidenciar algunas cosas.

Si me interrogan con esta serie de preguntas:

  • “¿sabes cómo se hace una película?
  • ¿conoces cómo es el proyector de un film?
  • ¿tienes experiencia en atender un bar, con sus palomitas y sus ‘cocacolas’?
  • ¿cuál es tu conocimiento sobre la fabricación de butacas de cine?
  • ¿y de los equipos de sonido?…”

Así podríamos estar unas cuantas horas, hablando de todos y cada uno de los productos, equipos e instalaciones que hay en un cine. Y no le voy a negar la vital importancia que tiene, pero es que cuando el consumidor va al cine y paga su entrada, ya espera que la película no se corte; que el asiento sea cómodo; que las palomitas estén en su punto y las ‘cocacolas’ fresquitas.

Pero hay algo más que debemos tener en cuenta: todas las operaciones y procesos que acompañan a lo tangible. Y es que al cinéfilo también le gusta que la cola de las entradas sea ágil, que la sala esté limpia, que se respeten los horarios, que la calidad de audio y video sean impecables, y un largo etcétera.

No propugno olvidarnos de los productos, sino que los procesos estén a su mismo nivel de importancia y preocupación. Nuestros clientes y nuestra cuenta de resultados, lo agradecerán.

¿Nos olvidamos (un poco) de los productos?
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Por |2017-11-01T17:55:42+00:00 25, octubre 2010|

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