¿Mimetismo ‘lean’?

implantando sistemas de mejora

En el mundo natural hay un concepto que se utiliza para describir una cualidad que poseen ciertas especies para adaptarse y defenderse de las amenazas de sus depredadores naturales en un entorno hostil. Esta característica se denomina mimetismo y consiste en modificar las características distintivas de la especie adquiriendo ciertos rasgos de otras más peligrosas.

El resultado pretende asemejar los individuos de una especie inofensiva a los de otra más temible de forma que, los depredadores naturales de ésta huyan ante su presencia. A cierta distancia, es muy probable que incluso un experto confunda las unas por las otras. Sin embargo, a medida que nos acercamos, las diferencias empiezan a ser visibles hasta que, ante la desagradable situación de un ataque que culmine con un mordisco, las consecuencias en uno u otro caso no tienen ningún parecido. Mientras que la dentellada de, por ejemplo, una serpiente venenosa puede llegar a ser mortal para la víctima, en el caso de la especie imitadora un mordisco no tiene secuelas más allá de un ligero dolor en la zona afectada.

Es interesante conocer los detalles de estas características del mundo natural porque en el fondo, son muy parecidas a las estrategias que han venido desarrollando una gran cantidad de compañías que en los últimos diez años se han decidido a implantar un sistema de mejora continua.

Cómo implantar sistemas de mejora continua.

Son muchas las empresas de todo el mundo que durante las últimas décadas han trabajado en la implicación de programas y dinámicas de mejora. También es necesario admitir que son muchos los casos en los que los resultados obtenidos de estos programas no han cubierto las expectativas generadas. Sólo para aportar algunos datos un artículo de la revista ‘The Economist’ publicado el año 2000, reveló que sólo el 20% de las empresas que había iniciado algún programa de mejora había conseguido los beneficios esperados. Alrededor del 60% de las organizaciones habían detectado mejoras durante un breve período puntual y un 17% no habían detectado ninguna mejora.

En gran medida ello se debe a  que muchas veces las empresas deciden sobre la implantación del sistema pensando sólo en las herramientas y en los resultados que ha obtenido Toyota olvidando el profundo cambio cultural que la organización debe afrontar. Al igual que en el caso de las serpientes, la mayoría de las empresas aceptan el cambio pensando en los rasgos distintivos y el aspecto general de lo que han visto o les han explicado, y se olvidan de que la efectividad del sistema sólo se puede constatar en el momento del mordisco. Todo lo demás es ‘attrezzo’: en el momento de la verdad, si no se asumen cambios morfológicos de cierta magnitud, la imagen de la empresa puede parecer excelente, pero operativamente es totalmente inofensiva.

¿Mimetismo ‘lean’?
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Por |2017-10-31T12:39:29+00:00 14, marzo 2016|

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