¿Lavando los platos?

Lavando los platos

Hace algún tiempo escribimos en el blog un post sobre “los calcetines y la creación de flujo” y hace unos días tuve sensaciones parecidas cuando lavaba los platos.

Por situar al sufrido lector, estábamos en una vivienda pequeña donde no se dispone de lava-platos, el número de platos (vajilla) es limitado y con un niño pequeño que ayuda a la generación de elementos sucios por encima de la media. Es decir, cuando te parece que ya has acabado de lavar, aparecen los siguientes platos para lavar. Además el escurreplatos también es pequeño por lo que necesitas ordenar correctamente los platos lavados para que puedan caber más cosas.

Planificación Mental

En fin, tocaba volver a lavar platos y después de hacer una primera organización mental (planificación) con tal de optimizar el lavado para agrupar platos por un lado, vasos por otro, etc… empiezo a enjuagar algunos de los mismos, cuando de repente aparecieron necesidades del pequeño y la madre (clientes) que necesitaban primero de todo el exprimidor  y un plato y tenedor específicos del pequeño (suelen tener algún dibujo de Pocoyó).

Esto trastocó mis planes iniciales, yo ya me había organizado según iba mejor (planificación de producción optimizada para agrupar referencias y aumentar la productividad) en función del poco sitio que tenía en el escurridor (por raro que parezca, tenía en cuenta el espacio y huecos disponible en el almacén antes de decidir qué fabricar/lavar).

El pedido del cliente

La solicitud (léase pedido del cliente) obligaba a cambiar el orden que tenía previsto (cambiar lo que estaba planificado realizar en la línea o máquina) y además tenía que llegar hasta secar los utensilios solicitados (tenía que hacer avanzar prioritariamente el producto/servicio por el resto de operaciones del proceso hasta tener el producto o servicio disponible para entregar inmediatamente, cuando la planificación inicial era avanzar por operaciones: primero lavar, dejar escurrir y acabar de secar a posteriori).

Mi ventaja era que me daba igual lavar una cosa que otra (no tenía tiempo de cambio asociado a pasar de la producción de la referencia A a poder producir la referencia B) por lo que lo único que tenía que hacer era cambiar el orden de lo que tenia que realizar. (Mi propuesta de optimizar no se vio excesivamente perjudicada ya que tenía un proceso lo suficientemente flexible para poder adaptarme a los pedidos del cliente, mi proceso había podido crear el flujo suficiente para tener la velocidad y agilidad necesaria)

Un problema que aparece de fondo es el no preguntar qué hacía falta primero. (faltó la visión del cliente, el concepto Pull Flow de manera que el proceso estuviera orientado a las necesidades del cliente además de ser muy rápido y flexible)

¿Lavando los platos?
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Por |2017-07-26T10:56:53+00:00 27, abril 2011|

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