¿Ingeniero de campo?

Ingeniero de campo
Hace un par de semanas empecé a impartir la asignatura de “Dirección de Operaciones”, en el MBA de la Euncet Business School, escuela de negocios en la que colaboro como profesor desde hace más de 10 años.

El cometido más importante para mí, cuando planteo las sesiones, es el de hacer pensar y reflexionar en una serie de principios y conceptos de actuación que, desde mi experiencia profesional en ese ámbito de trabajo, se me antojan fundamentales. Uno de estos principios básicos de actuación es el de desarrollar en y a lo largo del gemba, la mayor y más importante parte del trabajo que tenga que llevar a cabo.

Ingenieros sobre el terreno

Cuando llego a este punto, y teniendo en cuenta que acostumbran a asistir alumnos del ámbito de la ingeniería, les hago ver (no olvidemos que estamos tratando la Dirección de Operaciones) que su trabajo sobre el terreno (gemba) será fundamental para la tarea a desempeñar y los resultados a obtener, además de vital para su propia carrera profesional.

Un ingeniero que no experimenta y que no ingenia, debería “perder puntos” en su diploma de ingeniero. Dicho al contrario, un ingeniero que está ingeniando formas y maneras de hacer y que experimenta (y se preocupa) constantemente por sus productos o por sus procesos, debería tener una mención especial, “honours“, como acostumbran a hacer en el sistema universitario británico con sus mejores estudiantes.

Y además de estos “honores”, por ser mejor que otro colega que tiene el mismo título pero que no pisa el terreno, lo que es totalmente injusto desde mi punto de vista, tiene esta otra serie de ventajas, nada despreciables por otra parte.

Ventajas del Ingeniero de campo

  1. La posibilidad de constatar práctica y empíricamente todos los estudios que ha realizado en las aulas.
  2. La pérdida de “miedo escénico” al gemba.
  3. El ganarse el respeto por parte del “pueblo llano”, léase todas las personas que habitan en el gemba, y que tanto aprecian a un ingeniero que pisa el terreno, se remanga y se implica.
  4. El aprendizaje recíproco (teoría + práctica) con las citadas personas del gemba.
  5. El poder entregar el producto o el proceso mucho más maduro, sin caer en la tentación de realizar “engineering-over-the-wall“, aquella dinámica que consiste en entregar el producto o proceso de cualquier manera a su cliente interno, es decir, la planta de producción.

Seguiré intentando imbuir este espíritu, a todos aquellos ingenieros que aparezcan por las aulas o que me encuentre en las diferentes empresas donde ayudamos a innovar y mejorar sus procesos de manera continua.

¿Ingeniero de campo?
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Por |2017-10-31T16:48:59+00:00 16, abril 2012|

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