estanterías vacías

Sin Stock

Hace un par de semanas fui a comprar un equipamiento para mi casa. La verdad es que inicié el proceso de compra con la confianza que el mismo sería rápido y concreto, como me gusta a mi que sea cualquier proceso de compra. Pero, desafortunadamente, eso no fue así. Visité varios establecimientos comerciales y en ninguno de ellos encontré el artilugio que necesitaba.

Pensé que los gestores de stocks de esos comercios habían llegado al «nirvana» del «stock cero», por lo que estarían «tremendamente felices». Habían conseguido «optimizar» su nivel de inventario para evitar la pesadez del sostenimiento del capital circulante de la empresa. Pero atención, habían conseguido otro «gran logro»: no vender…

Es bien cierto, que aquellos que nos dedicamos a transmitir conocimiento en el ámbito de las operaciones, a través de la consultoría, la formación y la divulgación, estamos siempre hablando de las bondades de tener unas existencias ajustadas, por lo que debemos sentirnos responsables de tales «fechorías».

De tener stocks ajustados a no tener, media un abismo.

Me canso de repetir en mis actividades profesionales que la brillante idea japonesa del «stock cero» es eso, una idea, una abstracción de cómo debieran ser los inventarios, de hacia donde deberían tender, de que tendrían que ser lo más pequeños posibles, para ahorrarnos costes operativos e inversión en working capital, pero siempre con un considerando a tener en cuenta, no dejar de suministrar al inmediato cliente de nuestra cadena de suministro. Llegar a tener cero stock, de verdad, es una sinrazón, porque se esfuma la esencia principal de la empresa, que es la de vender.

Cadena de suministro ineficaz

Recordemos que en el ámbito de la supply chain, el orden de la actuación es éste, y no puede caber otro: primero, el servicio; después, el coste; con la calidad, presente siempre. Quien no lo considere así, está equivocando su estrategia a largo plazo, independientemente del corto plazo (Toyota, dixit). Por tanto, tener en cuenta el coste y la inversión en mantener unos inventarios es vital, la empresa no tiene recursos ilimitados para hacer frente a su actividad habitual, pero aún lo es más que, cuando conseguimos que un cliente se interese por aquello que vendemos en nuestra compañía, tengamos presto el producto (o servicio) para ser suministrado. Si no tenemos clientes, ¿para qué nos sirve ningún tipo de gestión complementaria en la empresa?

Y lo paradójico del tema, es que nunca nadie llega a tener «stock cero», porque en las empresas siempre hay stocks, pero los que no hacen falta, aquellos que no se venden o «que ya se venderán…», y que al cabo de un tiempo pasan a formar parte del temido batallón de los obsoletos.

¿Dónde está el «truco» para poder mantener unos stocks ajustados a nuestra demanda?

Pues en tener organizaciones tremendamente efectivas y rápidas en la proacción y en la reacción ante las necesidades de nuestros clientes.

En nuestro blog Mudaland ya hemos dado, y seguiremos dando, muchas pistas para poder convertirse en una empresa lean, que es el camino que nos conducirá a ser más ágiles y eficientes, para que no se nos escape ningún cliente sin aquello que necesita. Es clave para darle continuidad a nuestra compañía. Vamos a por ello.

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