aplicando la mejora continua

El otro día leía una noticia en un conocido diario económico que decía que Estados Unidos está buscando la manera de cambiar las habituales palomitas del cine por algún otro tipo de producto.

¿Pero es que se han vuelto locos? ¿Si algo ya funciona por que tocarlo? Pero si siempre han sido palomitas! Y ahora que tomaremos?

Solamente me queda quitarme el sombrero ante tal pretensión. El hecho que siempre lo hayamos hecho así no significa que no haya otra fórmula que funcione igual o mejor que la ya conocida.

Los seres humanos, por naturaleza, nos sentimos cómodos con aquello que conocemos. La incertidumbre nos genera miedo, duda, indecisión, y por tanto, la posibilidad de errar ante un problema. Somos animales de costumbres y
nos cuesta romper los paradigmas que tan integrados tenemos en nuestro ADN. Charles Darwing ya hacia énfasis en “El origen de las especies”, donde decía: “No es la más fuerte ni la más inteligente la especie que sobrevive, sino la que mejor responde a los cambios”.

Mejora Continua, desaprender para volver a aprender.

Dentro de la cultura de la Mejora Continua, romper el paradigma de cómo lo estamos haciendo y plantearse que puede haber otra forma de hacerlo es la barrera más difícil que uno se puede encontrar a la hora de afrontar un cambio.

Al fin y al cabo, la filosofía del Lean Management se puede comprender, las herramientas se aprenden a usar y la implantación de un cambio se puede conseguir con trabajo y dedicación, pero superar la barrera del cambio cultural y entender que lo que un día eran palomitas hoy pueden ser galletas, churros o golosinas, es la parte más compleja.

Todos asociamos el turrón a un producto alimentario típico navideño servido en el postre como dulce. Como imaginaréis, su producto sufre una estacionalidad intrínseca en su mercado que hace que solo vendan en los meses de invierno; a pesar de ello, producen durante todo el año para abastecer la gran demanda exigida en un corto período de tiempo.

Ya hace un par de años vi un reportaje realizado a un director general de una compañía productora de turrón en la que decía que estaban investigando para desarrollar «turrón salado» que pudiese estar en un aperitivo habitual durante cualquier comida del año. ¿Os parece un buen ejemplo de romper el paradigma? cuestionaros todo lo que veáis en vuestros procesos y no seáis víctimas del “Siempre lo hemos hecho así”. Os recomiendo la lectura: “Quién se ha llevado mi queso” de Spencer Johnson, os gustará.

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