previsión

Curiosamente para el título del blog, llevamos una buena temporada con una climatología, al menos en la zona de Barcelona, que ha sido bastante estable y monótona, por lo que las previsiones del tiempo han sido monótonas y aburridas. Pero históricamente las previsiones de los programas meteorológicos siempre han tenido un grado importante de variabilidad y con la llegada del otoño se acentuará aún más.

Dicho de otro modo, acertar cuando los modelos de tiempo son claramente extremos, calor, frío o lluvia, y además se mantienen en el tiempo son fáciles de acertar pero cuando se trata de acertar en estados intermedios, en diferentes áreas geográficas, y en tramos horarios es más difícil acertar.

Previsión erronea en la empresa

Recuerdo hace meses que empresas del sector turístico se quejaban de previsiones erróneas anunciando lluvias importantes para un fin de semana o un puente que finalmente no sucedían pero que provocaban que los clientes anularan sus reservas.

En las previsiones de venta pasa algo parecido, navegar cuando la demanda de algunas referencias es estable en su comportamiento es fácil de acertar pero en situaciones de incertidumbre es muy difícil ser capaz de prever qué va a pasar realmente.

Los lamentos por la falta de previsiones de venta o su inexactitud vienen dados porque a partir de esas previsiones de venta se organiza el futuro próximo, normalmente un año, de la empresa, del presupuesto de la empresa, de sus operaciones, de sus compras, del dimensionamiento de su plantilla,…

En algunas empresas tienen la suerte de que se realizan previsiones comerciales de venta de la manera más profesional posible, pero aún haciendo un seguimiento correcto puede ser que no acierten o no lo hacen completamente. Como decía un director comercial irónicamente, «es mucho más fácil acertar el futuro con una bola de cristal que adecuar nuestros procesos para hacerlos más rápidos y eficaces, aumentando la competitividad de las empresa».

Por supuesto trabajaríamos mucho más cómodos si conociéramos el futuro, si tuviéramos una demanda fácil de prever, si además se adecuara a nuestras necesidades y recursos pero como con la previsión del tiempo, «nunca llueve a gusto de todos» ni siempre hace el tiempo que mejor nos iría en cada situación por lo que no hay mucho más remedio que adaptarse, estar preparados y ser suficientemente flexibles y eficaces.

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