Resultados y Acciones

Los resultados que conseguimos dependen de lo que hacemos.

Lo que hacemos depende de cómo vemos el mundo que nos rodea.

En cierto momento, Einstein expresó que lo que percibimos como la realidad es solo una ilusión, aunque ciertamente se trata de una ilusión muy persistente. Varias décadas después, el neurocientífico Manfred Zimmermann aportó los datos que permitían expresar científicamente esta afirmación. Del resultado de sus estudios, el profesor Zimmermann llegó a la conclusión que nuestra capacidad de percepción del entorno es del orden de 11 millones de bits por segundo. A pesar de tratarse de un volumen sustancial de datos, es una cantidad muy escasa si la comparamos con todo lo que nos rodea. 

En sus estudios Zimmermann no se limitó al análisis de información percibida, sino que, yendo un paso más lejos, estimó que nuestra capacidad de atención se reduce a una ínfima fracción de todo lo percibido, nunca superando los 40 bits por segundo. Estos datos son francamente relevantes porque, por un lado, confirman que percibimos más de 10Mbits cada segundo sin ser conscientes de ello.

Por otro lado, estas conclusiones apuntan a que el cerebro, de un modo u otro, selecciona aquella información que considera relevante, desechando todo el resto. En definitiva, confirma el proceso de creación de una ilusión al que se refería Einstein.

El punto de vista individual afecta de manera clave en la interpretación de todo aquello que percibimos. Construimos nuestro conocimiento sobre la base de nuestras creencias. Clic para tuitear

Nuestras creencias o paradigmas nos ayudarán a ser más eficientes seleccionando aquella información de nuestro entorno que consideramos relevante para la toma de decisiones, pero, por otro lado, limitarán nuestra capacidad de comprensión del contexto hasta el extremo que, seremos ciegos a aquellos elementos que nuestras creencias consideren superfluos.

En consecuencia, nos resulta muy difícil reaccionar de manera adecuada cuando nos enfrentamos a situaciones que cuestionan nuestros paradigmas más elementales de actuación, como sucede en estos momentos con el COVID-19.

De manera metafórica podemos pensar que, cada individuo vive en una burbuja delimitada por sus propias creencias. Todo lo que existe dentro de esta burbuja determina los comportamientos del individuo y, todo lo que percibimos desde el exterior de la burbuja, deberá superar las siguientes pruebas antes de ser aceptado: 

 1- Principio de coherencia:

La información percibida es coherente con las creencias y paradigmas internos de funcionamiento.

2- Principio de validez:

El individuo dispone de herramientas o técnicas para comprobar la validez de la información percibida.

 

Curiosamente, estos dos aspectos se aplican de manera secuencial, uno después del otro. En consecuencia, rara vez dedicamos tiempo a verificar nuevas ideas o informaciones que no sean coherentes con nuestros paradigmas actuales.

Obviamente, este modo de proceder no es el más adecuado para afrontar los retos que nos depara el siglo XXI. 

En el momento de una disrupción como la que estamos viviendo con el COVID-19, incluso aquellos conocimientos que podríamos calificar de verdades absolutas pueden cambiar de manera abrupta, en muy poco tiempo. Clic para tuitear

La cantidad de conocimiento nuevo que se está generando de manera acelerada nos obligará a forzar el ciclo de aprendizaje de nuevos paradigmas de actuación.

Es por ello que, tanto a nivel particular los individuos como a nivel colectivo las organizaciones, necesitamos nuevos procedimientos que nos obliguen a cuestionar, (in)validar y abandonar en caso necesario nuestros paradigmas más arraigados.

Continuando con el modelo de la burbuja de las creencias, se trata de permeabilizar la pared que separa nuestra burbuja de la realidad, de modo que podamos reaccionar de manera ágil, desaprendiendo y reaprendiendo nuevos paradigmas de actuación. 

El proceso de (in)validación de creencias y paradigmas requiere de un enfoque particular: a diferencia de lo que sucede en un proceso de generación de nuevos conocimientos que puede seguir un método lógico y secuencial similar al procedimiento que aplicaría un ordenador, el proceso de (in)validación de creencias es no lineal y puede llevar a ideas creativas que, en raras ocasiones se habrían producido de acuerdo a un proceso lineal.

Se trata de un proceso de experimentación que nos lleva a plantear con frecuencia las siguientes cuestiones para decidir como avanzar para alcanzar los objetivos:

 

¿Qué está pasando? Clarificar la situación actual

 

 

¿Por qué está pasando? Comprender las relaciones de causalidad

 

¿Qué deberíamos hacer? Elegir el camino a seguir

 

¿Qué nos espera? Prever efectos futuros

 

De todo ello podemos concluir que, en este momento, en situaciones de cambio disruptivo, para la toma de decisiones es más importante comprender en la medida de lo posible el contexto que aplicar los conocimientos y experiencias adquiridas en situaciones pasadas.

 

Màrius Gil

Director de proyectos en ActioGlobal

 

 

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