dedicación y esfuerzo

En el magnífico libro «El efecto Actitud», su autor, Victor Küppers, nos habla de tres ejes fundamentales para lograr el citado efecto, que no son otros que la automotivación, la proactividad y el entusiasmo.

Por otro lado, en las últimas semanas he estado en México y en Estados Unidos, y he podido vivir de primera mano cómo es y cómo se mueve el ambiente profesional y empresarial en ambos países  He visto muchas cosas que nos diferencian, pero si tuviera que quedarme con alguna de ellas, sería la actitud. Y ahí lo ligo con la obra citada en el primer párrafo.

Si bajamos al terreno de «lo nuestro», los procesos de Mejora Continua, observaremos que es totalmente imprescindible que…

  1. Se estimule la participación, por supuesto, pero que inmediatamente veamos «el-vaso-medio-lleno» y nos motivemos personalmente, sin esperar que alguien sea el motor de esa necesaria motivación. («No preguntes que puede hacer América por ti  sino pregúntate que puedes hacer tú por América», JFK dixit).
  2. Se incentive la autonomía, por supuesto, pero que inmediatamente actuemos «motu propio», para aportar todo aquello que nuestro cerebro, (ya lo tenga almacenado o bien lo acabe de crear), ponga en juego en la actividad de mejora correspondiente.
  3. Se valore la iniciativa, por supuesto, pero esté aderezada con unas muchas gotas de entusiasmo por aquello que se hace, y que no pasemos de manera anodina por el proceso de mejora que estemos tratando.

Esfuerzo, dedicación y Mejora Continua.

Me atrevería a decir que, en infinidad de ocasiones desde Mudaland, hemos hablado de la fuerza del equipo, de lo comunitario, de lo colectivo, pero no debemos caer en el olvido que todos los grupos humanos, todos los equipos, están conformados por personas, por la fuerza de lo subjetivo. Sin esa actitud individual (a pesar de las dificultades que cualquier desarrollo humano contiene), no podremos avanzar en el propósito grupal de ir un paso más allá del status que tenemos en la actualidad.

Convenzámonos que sin levantarnos de la cama cada día con una actitud a prueba de «bombas» (y de uno mismo) no iremos por el buen camino. Lo que yo vi estos días que trabajé en Norteamérica, fue a personas y a los grupos que configuraban, enfocados a lo que tienen qué hacer, «buscándose-la-vida» de manera decidida y con una actitud muy autodeterminada, para conseguir los objetivos que tienen marcados. Está claro que con ese posicionamiento, tienen «media liga» ganada… Esa es la senda a seguir. ¡Ánimo!

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