Management by feeling

¿Qué es Management by Feeling?

Hace unas semanas, escribí un post ¿Management-by-ocurrencias? en el que (sin pensarlo) abrí una nueva colección de entradas relacionadas con la gestión o management en el mundo de la empresa.

En esta ocasión, me ha llegado un nuevo input en uno de los trabajos que he llevado a cabo, en el que surgió la idea que titula este post: el management-by-feeling, o gestión-por-sensaciones, en nuestro idioma.

Tal idea surgió cuando estábamos atacando el tema de hablar y gestionar con datos reales (el genjitsu, de los japoneses), para comprender la auténtica verdad del gemba.
Es uno de los temas estrellas y paradigmáticos cuando estamos en pleno proceso de transformación lean de las empresas. Muchas de ellas quieren acometer ese proceso, con muy buenas intenciones, pero cuando escarbas un poco en su realidad diaria, ves que los datos que soportan a la administración o gestión de la planta, o de la empresa, no están basados en datos, sino en percepciones, sensaciones o intuiciones, que pueden ser razonables, o no.

Yo estoy de acuerdo en que nuestra condición animal de seres humanos, nos haga tener sensaciones en algún momento, que no sepas a ciencia cierta en qué se basan, pero que las percibes (como el «lindo gatito» de la foto que ilustra esta entrada), pero la otra parte de nuestra condición, la racional, debe poner en orden a nuestro cerebro.

Como ya he comentado en otras ocasiones, no se puede mejorar (o la mejora puede ir en una senda equivocada) cuando no se mide lo que se está haciendo en el gemba, por tanto, cuando no se tienen datos reales del desempeño de nuestras actividades.

¿Qué podemos hacer ante tal tesitura?

  1. Hacer un esfuerzo constante en la recogida de datos, desde el gemba (bottom-top)
  2. Validar esos datos sistemáticamente, confrontándolos con la realidad del gemba.
  3. Poner en común los datos con otras personas del equipo, para suavizar el efecto subjetividad, que es el que marca las sensaciones.
  4. No utilizar la excusa del feeling a la primera de cambio, aunque sea bien cierto que es menos laborioso «percibir» (o pensar que se percibe) que trabajar los tres puntos anteriores.

Química entre personas

A mi, particularmente, me gusta mucho hablar de la «química» que debe existir entre las personas. Y estoy convencido que esa «química», que no deja de ser algo de nuestro lado irracional, es fundamental en muchos casos, pero eso lo dejo para el puro trato entre personas (el humanware). Pero cuando estamos tocando asuntos relacionados con la cuestión técnica de nuestro trabajo, no hay más remedio que centrarse en el método científico y contrastar constantemente los datos que van (o deben ir) llegando a nuestras manos y cerebros.

Una vez más es un tema de equilibrios. No queramos explicarlo todo a través de una fórmula matemática, ni dejemos nuestro management en manos de nuestras imaginaciones sensitivas. En este caso, si tenemos que desequilibrarnos, pongámonos en la parte de los datos y dejemos el management-by-feeling para aquellos casos en los que incluso los números, no son capaces de explicar lo que está ocurriendo. Que casos, haberlos haylos…

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