los pilares del Gemba
Me permito tomar prestado el nombre de la celebérrima novela escrita por Ken Follett. En este caso nuestra «Tierra» va a ser lo que ya (casi) todos conocemos por gemba («el lugar donde ocurren las cosas», es decir, nuestra «Tierra» operativa).

En la época que transcurre la novela citada, se construyeron una gran parte de las catedrales que hoy embellecen majestuosamente nuestras ciudades. Eran el tributo a la Divinidad y se erigían como auténticos pilares de la fe que profesaban y que ha llegado a nuestros días.

Los pilares del Gemba

Pero, volvamos a nuestro gemba. Cuando pensamos en qué pilares lo sostienen, no podemos dejar de pensar que los hay que son físicos, en el sentido literal de la palabra, y otros que no los son (o no lo son tanto), es decir, que son más metafísicos, si se me permite nombrarlos de tal manera.

¿Cuáles son los pilares físicos?

  • Las personas (1ª parte), en el sentido más animal de su concepto. Son quienes hacen mover los otros pilares que seguidamente comentaremos.
  • La tecnología, en el sentido más «metálico» de la palabra. Son aquellos equipos que llegan donde las personas no lo hacemos, o no somos tan eficientes.
  • Los materiales, en el sentido absoluto de la palabra. Son quienes nos brindan la posibilidad, tanto a humanos como a máquinas, de ser transformados.

¿Y cuáles son pues los pilares metafísicos?

  • Las personas (2ª parte), en el sentido más racional del concepto. Son quienes idean y piensan como aquello, que tienen entre ceja y ceja, funcione.
  • El sistema de trabajo, en el sentido más organizativo del término. Es quien nos permite que todo lo que ocurre en el gemba tenga un sentido.
  • La información, en el sentido más etéreo de la palabra. Es la que nos permite engarzar los diferentes nodos de la red que configura nuestro gemba.

Si ponemos la misma fe (y trabajo) que ponían nuestros antepasados en la construcción de nuestro «Santa Santorum» que es el gemba, con unos pilares bien sólidos, es más que probable que nuestra empresa sea tan firme como los pilares que soportan nuestras catedrales.

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