Simplificar Lean
El peligro que corremos cuando definimos qué es el lean manufacturing (o cualquiera de sus disciplinas derivadas, en otros tipos de procesos no industriales) es el de caer en la tentación de remitirnos a una simple acción de reducción de costes. Extremo que es correcto y que debe hacerse, pero que no acaba de abarcar todo el amplio recorrido que representa en realidad, el concepto de valor, enfrente al de coste o precio.

Simplificar gracias a Lean

El sistema lean busca simplificar decididamente todas aquellas operaciones y tareas que realizamos a lo largo de los procesos y flujos de la empresa u organización. Y ello, lo llevamos a cabo mediante una identificación de todas las actividades de no-valor añadido (muda) que hacemos y soportamos. Tras las que pasamos a reducirlas y/o eliminarlas, con determinación.

Y ese reducir / eliminar, ¿en qué consiste? Pues principalmente en simplificar aquello que no nos aporta valor, que nos es complicado, que lo podemos hacer más fácil. Sin movernos de manera radical de lo que ya hacemos. Pero esta actividad no es suficiente. Debemos ver más allá en téminos de alcance (visión global) y de tiempo (largo plazo). Y en ello consiste el otro tipo de acciones a efectuar, que no son otras que las que conducen a optimizar: buscar la mejor manera (diferente) de realizar esa tarea o actividad. En definitiva, a pensar otros caminos diversos a los actuales. Un «thinking-out-the-box» en el gemba!

Esta reflexión me ha llevado a definir un nuevo concepto, al que denominaré, mediante la hibridación de las acciones de simplicar y la de optimizar, como Lean «Simplimization». Con el mismo, intentaremos poner a los dos hemisferios cerebrales, el de la racionalidad y el de la creatividad, de todos nuestros colaboradores en los 360º de la organización empresarial, a pensar en cómo ser más competitivos en todo aquello que hacemos. Lo que hemos definido en anteriores ocasiones, como la I+M (Innovación + Mejora) de nuestra organización, con la que podremos crear nuevas actividades o hacer mejores las que ya tenemos.

Ejemplo de simplificación

Pongamos un ejemplo. Imaginemos un proceso de transporte interno. La mejora, la simplificación, vendrá dada por reducir los circuitos que deba realizar la máquina actual. La innovación, la optimización, nos llegará por pensar si la operación la podemos realizar con otro medio de transporte o, más disruptivo aún, si realmente podemos eliminar totalmente el transporte.

No nos quedemos con lo que ya tenemos. Ampliemos la visión de las cosas, más allá de nuestros paradigmas; más allá de la contaminación que tenemos en nuestra mente y en nuestras empresas. Nos mejorará nuestra ceguera organizativa. Y pensemos que siempre, siempre, en términos lean, simplificar y optimizar son dos verbos complementarios e inseparables, como lo son los conceptos de coste y valor.

¿Te ha gustado el post?