Formación divertida
Los nuevos y discutidos tiempos de la era del Plan Bolonia, nos hacen reflexionar alrededor de las dinámicas formativas que llevamos a cabo en nuestros colegios, escuelas y facultades, pero sobre todo en lo que más nos afecta en este blog, en el mundo de la empresa.

Capacitar al equipo en la empresa

A ésto le añadimos que en el mundo empresarial, en tiempos de crisis iniciamos grandes campañas informativas sobre lo necesario que es tener unas personas absolutamente capacitadas para aumentar el rendimiento y la competitividad de la empresa. Y dotamos de recursos privados y públicos (por cierto, muchos de éstos se quedan en las arcas de la hacienda estatal, porque nadie los solicita), para que no falte de nada… Pero muchas empresas no creen en esta «pérdida de tiempo» que supone formarse en lugar de trabajar.

El binomio sería perfecto: tenemos una necesidad de formación y disponemos de dinero para esponsorizarla. Pero la realidad va por otros derroteros…

Formación necesaria, impresecindible

Una vez la compañía, que también las hay, entiende que formar a su personal es absolutamente vital para su propósito empresarial, entramos en el cómo llevamos a cabo dicha acción formativa.

Y aquí la respuesta ha de ser rápida y taxativa, la formación en la empresa no tiene mayor sentido si no se realiza de manera eminentemente práctica y sobre el terreno, en el ‘gemba’ con casos reales que acontezcan en el mismo, ¡lo que propugna (salvando las distancias) el Plan Bolonia! Es decir, «menos samba e mais trabalhar…» Esperemos que las generaciones futuras lo hayan entendido, porque a día de hoy, hay todavía demasiados directivos que no lo comprenden.

Para finalizar, y como complemento a lo comentado unas líneas más arriba, cuando sea necesario trabajar en una sala formativa (que no sala de reuniones) con aquella información que se ha observado y recogido en el ‘gemba’, con el objetivo de realizar simulaciones o hipótesis de trabajo futuro, el lugar tiene que estar dotado de los recursos para poder trabajar (porque formarse también es trabajar) y que éstos sean adaptables a la necesidad del momento. El caso de las mesas modulares con ruedas de la foto que acompaña a este ‘post’ es ilustrativo de la idea que pretendo exponer.

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