transformación lean

Cuántas veces habré oído la frase: “Ya lo intentamos en su momento, pero fracasamos”.

¿Os suena? Seguro que tenéis algún conocido que ha podido vivir de cerca el arranque de un proyecto de transformación lean y aquella energía con la que se empieza todo, se disipa como la espuma de una gaseosa.

Para ser sinceros, la parte más fácil de un proceso de transformación lean es el inicio. Plantear la necesidad, planificar, dimensionar, establecer qué herramientas requiere el sistema, es fácil. A partir de este momento inicia la segunda fase, se empieza a formar personas, enseñarles las diferentes herramientas y sus utilidades, trabajar en el gemba para que se vean cambios y mejoras, etc.

Hasta el momento todo va sobre ruedas y parece que la cosa avanza bien, pero de repente… BUUMM!! Hemos visto la aplicación de todas las herramientas, tenemos a todos formados en mejora continua y hemos hecho talleres que nos han ayudado a  mejorar aspectos de nuestra planta… ¿Y ahora qué? ¿Esto sigue siendo un proyecto que inició hace 2 años o ya tenemos cultura lean implementada?

Cultura de mejora, Cultura Lean.

La respuesta es dura pero sencilla: lo único que hemos hecho hasta el momento es formar a nuestros equipos y enseñarles algunas herramientas que les ayudan a mejorar aspectos de su día a día, pero para ser sinceros y responder directamente a la pregunta, no tenemos cultura de mejora ni ningún sistema de gestión de la mejora implementado.

Tras la segunda fase del proyecto de transformación, debe haber una continuidad en el despliegue del sistema. Si bien desde un principio los talleres a realizar estaban ‘impuestos’ por una hoja de ruta y un proyecto inicial, a partir de ahora, toca interpretar indicadores de planta/línea/máquina y emplear la herramienta correspondiente de mejora para conducir los indicadores según los objetivos impuestos por dirección.

A partir de este momento, es cuando estamos haciendo el cambio de ‘simples herramientas de mejora’ a un ‘sistema
de gestión de mejora continua’
.

Probablemente, vuestros amigos y conocidos que os han dicho en alguna ocasión “Ya lo intentamos en su momento, pero fracasamos”, se quedaron en la segunda fase y no hicieron el paso de ‘simples herramientas’ a ‘sistema de gestión’.

Transformar un sistema de gestión, dotado de herramientas de mejora que conducen indicadores, es la parte difícil del proceso de transformación. Si bien es la parte difícil, con un líder carismático que tenga visión global y conozca dónde hay que llegar, ayudará a convertir las herramientas en sistema de mejora.

Solo me queda deciros que no os rindáis y sigáis trabajando cada pequeño detalles que detectéis, que en los pequeños detalles es de donde se puede sacar grandes beneficios.

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