Agile no es ni miedo al fracaso, ni veneración de éste. Clic para tuitear

Hace tiempo que vengo escuchando en conferencias, escuelas de negocios y “tebeos business” una tendencia a banalizar el fracaso. La ecuación:

me despierta cierta sensación de alarma. O para ser sincero, una alarma mezclada con tristeza, total.

Exactamente la misma alarma que me genera la ecuación con la que crecimos:

Una ecuación que ha creado auténticos soldados de la preservación del status quo.

Bajo esa ecuación, nació la cultura que premia el “más vale malo conocido que bueno por conocer”. El premio a la aversión al riesgo.

Sin embargo, como decía antes, hoy tengo la sensación de que nos hemos pasado al extremo contrario. Hemos pasado del premio a la seguridad, al supuesto premio por el fracaso.

El fracaso como fin y trofeo de exhibición, sin ningún argumento más, que el de alimentar el negocio del ego Agile, Lean Startup y todo lo que sigue detrás.

Ante la primera demonización del fracaso y su posterior comercialización masiva, muchas veces bajo una mala interpretación de  Agile y Lean, creo necesaria una pequeña reflexión sobre éste, para entender su verdadera utilidad.

¿Cómo trata Agile el fracaso?

Agile trata el fracaso como la ciencia lo hace. Los equipos Agile tratan el fracaso como lo hacen los científicos

Los equipos Agile, como hacen los científicos, no buscan el fracaso como fin. Los equipos Agile solo tienen un fin: (in)validar conocimiento para crear valor. Clic para tuitear

Para ello, un verdadero equipo Agile, como un científico, empieza cada experimento con una hipótesis, una situación inicial conocida y medida, un resultado esperado dentro de su umbral de conocimiento, con métricas definidas de lo que espera obtener.

Y esto, aunque parezca muy evidente no lo es tanto en las empresas. ¿Cuántas acciones se llevan a cabo sin un fin claro determinado por una métrica medible? De acuerdo con mi experiencia, demasiadas.

El “fracasar por fracasar”, el “movimiento por el movimiento”, se ha convertido en una autentica corriente de pensamiento, incluso dentro de muchos equipos mal denominados Agile.

“Si fracasamos, no pasa nada, nos estamos moviendo” es una interpretación absurda del pensamiento científico, y de Agile. Clic para tuitear

No se trata de moverse. No se trata de solo ejecutar, se trata de desarrollar aprendizajes, en forma de datos, para moverse de forma sincronizada en una dirección común.

Ejecutar por ejecutar es moverse en círculo. Es cansarse para llegar cada vez al mismo punto, como un hámster se cansa en su rueda. Es exactamente el mismo efecto que produce no moverse, ese que provoca el miedo al fracaso.

Una mala interpretación de Agile y del ciclo de lean startup ha llevado a que, a día de hoy, vea en muchas organizaciones, equipos que trabajan en Scrum con sprints planificados en base a tareas, movimiento, sin métricas de creación de valor determinadas.

Es una práctica, respetable, pero no es una practica Agile.

En Agile, no se priorizan tareas, se priorizan hipótesis, con métricas claras que nos permiten (in)validar el alcance de nuestro conocimiento actual. Clic para tuitear

Sin métricas de valor esperadas, no hay experimentación, no hay (in)validación de hipótesis, no hay ni éxito ni fracaso, y por tanto no hay aprendizaje. Y esto es porque:

En las organizaciones Agile, el aprendizaje sucede a todos los niveles cuando existe una rutina de in(validación) de conocimiento entre lo que esperábamos que sucediese (hipótesis) y lo que realmente sucede (evidencias). Clic para tuitear

Como bien aprendí junto con mi amigo Jeffrey K.Liker aplicando juntos Toyota Kata, de Mike Rother, en el desarrollo de equipos auto-organizados:

 

Basado en el libro "Toyota Kata" de Mike Rother.

 

En esa comparación, Agile, basándose en el pensamiento científico, trata el fracaso y el éxito como una evidencia al servicio del aprendizaje; una nueva coordenada de datos que nos permite seguir iterando en la mejora hacía un objetivo final.  

Los equipos Agile deben trabajar y desarrollarse para adoptar ese pensamiento científico.

Invalidar una hipótesis equivocada es tan útil como validarla. Si aprendemos de ello, obtenemos nuevas coordenadas hacía el objetivo final. Eso es lo importante. Clic para tuitear

Y para ello, es importante nunca olvidar que los errores, los fracasos, no nos dan nada. Los aprendizajes que se desprenden de ellos si que nos proporcionan algo muy valioso: los puntos de datos que nos ayudan a encontrar siempre una forma mejor hacia el éxito.

Ya lo dijo Thomas A. Edison: «No he fallado. Simplemente he encontrado 10 mil caminos que no funcionan».

Por lo tanto:
Hay que entender el aprendizaje que se deriva de cada fracaso, como parte fundamental toda de toda evolución hacia el éxito. Clic para tuitear

Pero, y aquí quiero hacer especial anotación, nada de esto significa que debamos intentar cometer errores o que fallar sea un fin, ya que:

El verdadero fracaso es no aprender de cada fracaso Clic para tuitear

Por tanto, y para clarificar esos dos extremos en los que crecimos primero, y en el que nos encontramos ahora:

El fracaso nunca puede ser un objetivo, pero siempre será la fuente de aprendizajes que nos (in)valida el conocimiento hacia el éxito.

Parafraseando a Seth Godin:

El fracaso es simplemente el precio que debes pagar para alcanzar lo correcto. Clic para tuitear

Así que recuerda:

Para construir una organización Agile, debemos empezar por tratar el fracaso como lo hace la ciencia.

Y sobretodo, entender que:

Los fracasos no definen a nadie. Los éxitos tampoco. Clic para tuitear

En un presente de cambio exponencial, lo único que define a las personas, los equipos y las organizaciones es la capacidad de aprendizaje y auto disrupción para encontrar siempre una forma mejor. Clic para tuitear

 

 

Jonathan Escobar

CEO Actio Global.

 

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Agile: ¿Aprendes o fracasas?
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