Transformación

Procesos de negocio

A lo largo del tiempo de los procesos de negocio empresariales, tenemos la necesidad de actuar para seguir con el propósito de mantener a nuestra empresa. Lo que sí que debemos tener claro es que el no-movimiento, la inactividad y la atonía conducen al caos organizativo y a la postre a la posible muerte de la empresa. Por tanto, estar en movimiento siempre es saludable. Tal como nos dicen los profesionales de la salud, hacer algo de ejercicio a diario es muy sano. Al organismo empresarial le pasa lo mismo.

En este punto, podemos pensar cómo va a ser ese proceso de cambio (aquello que ya hemos definido en alguna ocasión, como «lo más permanente»). Y se me ocurren que hay dos grandes alternativas para lograr ese progreso: la aceleración o la transformación.

Proceso del cambio en la empresa

En el primer caso, nos encontramos con una empresa que tiene recorrido por delante, pero que está perdiendo ritmo debido al entorno que la rodea. Es una organización con sus valores consolidados pero que quizá le falta un impulso. A modo de ejemplo, pensemos en un negocio que realiza sus suministros en 24 horas, pero necesita aumentar su velocidad a 12 horas, porque la competencia aprieta. U otro ejemplo, aquella empresa que necesita proveer de mayor variedad de producto al mercado, por lo que el actual estándar de cambio en sus líneas de producción no es el aceptable. En definitiva, ya hacen las cosas bien, pero deben hacerlas mejor, so pena que se les marche de las manos su posición competitiva, acelerando aquellas actividades que ya hacen bien, pero que requieren un mayor ritmo.

Transformación en la empresa

En cuanto al segundo caso, el de la transformación, nos encontramos ante el caso de una empresa que está «quemada» (por la cuestión que sea) o con claros síntomas de desfallecimiento, conducente a una cierta agonía; o bien aquella a la que le ha cambiado el paradigma de su negocio o mercado y precisa cambiar radicalmente su manera de actuar. Lo que que nos hace falta es conseguir la transformación a mejor para volver a consolidarnos como uno de los players importantes en nuestro sector. Aquí lo que hacían bien ya no sirve, se ha quedado desfasado y necesitan innovar en su modelo de gestión. Este es el caso que le puede pasar a una empresa cuando cambia de propiedad, o cuando algún cambio tecnológico los deja un tanto al margen.

Para concluir, sea un proceso de aceleración o de transformación, precisamos tener siempre presente que nuestras empresas necesitan de impulsos, con un mayor o menor alcance, con mayor o menor velocidad, pero siempre movernos hacia adelante. Quedarnos atrasados e, incluso, inmóviles no es la vía de futuro que todos tenemos que construir. Es una senda de no futuro…

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