¿Ceguera de taller?

gestion de tareas

En las diferentes actividades que llevamos a cabo en nuestra compañía, Actio, ya sean en un ámbito concreto de las operaciones, o en un ambicioso plan de transformación de la empresa, uno de los temas que más nos preocupan es el de conseguir que nuestros clientes sean capaces de ver todo lo que ocurre a su alrededor, en su propio gemba (lugar donde ocurren las cosas).

Las tareas que realizamos diariamente, de manera repetitiva y monótona, nos hacen que no les prestemos la debida atención a algunas de ellas. Es decir que nuestra subconsciencia (DRAE: “estado inferior de la conciencia psicológica en el que, por la poca intensidad o duración de las percepciones, no se da cuenta de estas el individuo”), digamos que no las tienen en cuenta.

Como nuestro cerebro discrimina aquello que considera relevante de aquello que no lo es en su entender, las sensaciones a través de los sentidos se debilitan y a partir de ahí no apreciamos, ni nos damos cuenta, de muchas de las cosas que acontecen a nuestro alrededor.

Cambio de paradigmas, cambio de gestión.

A este fenómeno lo denominamos “ceguera de taller”. Aquel que nos impide ver de manera definida y clara qué está ocurriendo en nuestro puesto de trabajo, a pesar de ser grandes expertos y con gran veteranía (las personas que la tienen) en lo que hacemos.

¿Qué podemos hacer para evitar este problema? Porque como tal hay que considerarlo. Veamos:

  • Entrenar a nuestro cerebro a observar atentamente, en lugar de ver (sin ver) rutinariamente. Al igual que diferenciamos entre oír y escuchar, también podemos hacerlo entre ver y observar. Esta última acción sería ver (obviamente) con atención y detenimiento. Por lo que es muy necesario realizar ejercicios de observación en el lugar donde desarrollamos nuestro trabajo.
  • Contrastar nuestras observaciones con otros observadores “no contaminados” por nuestro paradigma. En definitiva, hacer participar a otras personas en los trabajos a despeñar en nuestro gemba, en el cual no tienen “ceguera de taller”. De ahí la imperiosa necesidad de los equipos multidisciplinares, como contrapunto de nuestras asunciones o creencias.
  • Repetir nuestras actividades de observación, porque de una sola vez no vamos a ver todo lo que ocurre en nuestro puesto de trabajo. Cuando las empresas world-class o best-in-class se dedican a la mejora continua avanzada, a través de lean, six sigma o kaizen, saben que, como mínimo, van a tener que realizar iteraciones del proceso a mejorar hasta en cinco ocasiones. Por tanto, no nos agobiemos en pensar que no todo va a ser mejorado de golpe, en un envite. Seamos perseverantes y persistentes.

Objetivo, ser mejores.

Para concluir, comentar que he centrado el presente post en el sentido de la vista, que es el más desarrollado de los sentidos, pero desearía incidir en que cualquiera de los otros sentidos, también nos van a ayudar a procesar datos para que nuestro cerebro pueda tomar decisiones. Por lo que podríamos concluir que también existiría la “sordera de taller” (el oído se acostumbra a un ruido, aunque sea de un problema grave), por poner otro ejemplo.

Vayamos al gemba, con todos nuestros sentidos puestos en el cometido que tengamos que realizar. Nos hará más fuertes, más competentes y, a la postre, mejores.

¿Ceguera de taller?
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Por |2017-11-10T12:21:08+00:00 28, octubre 2013|

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